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domingo, 16 de julio de 2017

Posted: 14 Jul 2017 09:29 PM PDT
Fuente: Uvejota: Blog de Bibliotecas
país que lee másHace ya algún tiempo (2013) publiqué en este blog una interesante infografía donde se mencionaba el país que lee más tiempo. Sin embargo, la lectura da para mucho más y para analizarla desde distintos frentes, el de hoy no es en que país se lee durante más tiempo, sino cuál es el país que lee másuna infografía no menos interesante elaborada y publicada por Global English Editing y en la que precisamente aparecen los países que leen más, pero también en qué países se lee durante más tiempo (estos últimos datos en realidad muy similares a la infografía que les compartía en 2013).
Hechos interesantes sobre cuál es el país que lee más:
Entre los países más alfabetizados encontramos una prevalencia de países Europeos: Finlandia en el primer lugar, seguido de Noruega e Islandia en tercero. De este lado del charco encontramos sólo a dos países que destacan como los que más leen: Estados Unidos en el puesto 7 y Canadá en el 11. Por cierto, que para obtener este dato se basaron en aspectos que van, desde el número de bibliotecas y diarios, hasta los años de escolaridad y computadoras disponibles en cada país.
Por otro lado, como les comentaba en un inicio, también aparece un listado de los países en los que se lee más tiempo. Aquí los resultados son completamente distintos al país que lee más: la India encabeza la lista con 10.7 horas en promedio a la semana, seguida de Tailandia con 9.4 horas a la semana y en tercer lugar China con un promedio de 8 horas a la semana. México se encuentra en un alejado lugar 26 con un promedio de 5.5 horas por semana (lugar 25 en la infografía de 2013 con la misma cantidad de horas). Y aquí el dato interesante es que el tiempo destinado a la lectura se encuentra por debajo del destinado para ver la televisión (16.6 horas a la semana) o en las computadoras/navegando en internet (8.9 horas promedio).
En relación con el libro electrónico en 2013 las ventas totales a nivel mundial alcanzaban el 12.3% y se preveé que para el año próximo las ventas totales en este formato alcancen un 25.8%, una proyección interesante si se toma en cuenta que hay quienes aseguran que las ventas de ebooks están cayendo.
En 2014 me quejaba amargamente de que podía ordenar la preventa de ahora no recuerdo qué libro y que la descarga estaría disponible en mi Kindle para 2020. Sin embargo, en esta infografía se muestran algunos títulos en preventa cuya fecha de lanzamiento ya resulta irrisoria, por mencionar un ejemplo, Consecrated Spirits: A Thousand Years of Spiritual Writings by Women Religious de Felicity Leng que tiene fecha de descarga para el 30 de enero de 2912.


Otro dato que no podemos pasar por alto es que los países con mayor alfabetización o los que más tiempo destinan a la lectura no son necesariamente aquellos donde se publican más libros. Por ejemplo, lo lógico sería que Islandia al ser el país que más lee fuera también el principal mercado editorial a nivel mundial; sin embargo, es Estados Unidos, que se encuentra en el lugar 7 de los países que más leen, el líder indiscutible en el mercado global de la edición con un 30%.
Brazil, por otro lado, a pesar de encontrarse en un lejano lugar 28 de los países que leen más tiempo con un promedio semanal de sólo 5.2 horas y de no estar en el top 10 de los países que más leen o de los más alfabetizados, es el principal mercado editorial en el continente y el noveno lugar en la producción editorial a nivel global.
Una infografía por demás interesante que recomiendo ampliamente y a la que bien vale la pena analizar con mucha calma porque cada dato estadístico o curioso nos muestra cómo se comporta un mercado editorial en el que, desde luego, los lectores tienen mucho que decir, en ocasiones incluso mostrando a editores que no siempre atinan en el perfil lector.
país que lee más
Visto en: Digital Book World.
Fuente: Uvejota: Blog de Bibliotecas

lunes, 19 de junio de 2017


Circula libro que trata la bibliotecología en la RD

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La catedrática universitaria y bibliotecaria, Teresa Peralta Checo, puso a circular la obra “Bibliografía mínima para el estudio de las bibliotecas, el libro y la lectura”, con el fin de facilitar los estudios en esta área. El libro, dirigido a educadores, bibliotecarios y documentalistas interesados en ampliar sus conocimientos en la temática de la lectura, el libro y las bibliotecas, es una recopilación de documentos que tratan de bibliotecología en la República Dominicana, los cuales han sido publicados en diferentes fuentes y facilitan el estudio de dichos centros culturales. 
Peralta Checo, explicó que su interés en publicar la obra es para divulgar la información relacionada con las olvidadas bibliotecas y promover la profesión que ama. Dijo que para ella tiene una gran significación hacer esta publicación, porque ayuda, a quien lee la obra, a acercarse cada vez más al mundo del conocimiento.
 Peralta Checo ha escrito los libros “Bibliotecas y Cultura: compilación de artículos 1998-2003”, “Estudios sobre buenas prácticas archivísticas en la República Dominicana”, “Bibliografía Básica sobre la Mujer Dominicana”, “Instructivo para la preparación de Bibliografías”, entre otros

FUENTE:  Gente (19 de junio de 2017). Circula libro que trata sobre la bibliotecología en la RD. El Caribe. Recuperado de http://www.elcaribe.com.do/2017/06/19/circula-libro-que-trata-bibliotecologia

domingo, 11 de junio de 2017

El Señor de los libros...


Comparto el video de este trabajador de Bogotá, Colombia, que con tanta lucidez expresa la razón que lo motiva a colaborar con la educación y la cultura.

domingo, 23 de abril de 2017


Como cada año, hoy se celebra el Día Internacional del Libro 2017 y también el Día del Idioma Español. La primera en honor a Shakespeare y Cervantes, y la segunda en honor a este último, al ser el máximo referente de la literatura en nuestro idioma.

En todo el mundo, esta fecha sirve para vestirse de manteles largos y celebrar a lo grande. Este blog, como bien saben, no es la excepción, así que como acá la costumbre es celebrarlo leyendo, va mi recomendación lectora para el Día Internacional del Libro 2017:

El silencio de los libros: seguido de Ese vicio todavía impune / Steiner, Crépu

día internacional del libroQué mejor manera de celebrar que con un libro que habla de libros, y lo mejor, un libro doble, es decir dos ensayos, el primero a cargo de George Steiner (para el Silencio de los libros) y el segundo a cargo de Michel Crépu (para Ese vicio todavía impune).
El silencio de los libros se publicó originalmente en la revista francesa Esprit en enero de 2015 con el título La haine du livre (El odio del libro), más tarde apareció una versión titulada Los disidentes del libro en Los logócratas (Steiner, 2006).
Este ensayo habla sobre el libro, permanente pero a la vez paradójicamente frágil, ya no por lo efímero de los materiales con los que está hecho, sino por las amenazas que recibe por parte de aquellos que se sienten a su vez amenazados, un objeto cultural al que buscan destruir o bien, censurar, pasando por los libros encadenados, los índices de obras prohibidas, los libros quemados en la Segunda Guerra Mundial y un amplio etcétera que nos da buena cuenta de todos los peligros a los que se ha tenido que enfrentar el libro.
Tenemos la tendencia a olvidar que los libros, eminentemente vulnerables, pueden ser borrados o destruidos. Tienen su historia, como todas las demás producciones humanas, una historia cuyos comienzos mismos contienen en germen la posibilidad, la eventualidad, de su fin.
George Steiner.
En Ese vicio todavía impune, Michel Crépu reivindica la figura del lector y lo que implica la lectura, el tiempo que se toma una persona para leer, pero especialmente, lo que hace a raíz de esa lectura. Un vicio impune que, según algunos, aleja a los lectores del mundo, pero que en realidad permite su permanencia en él, aunque de manera distinta.
Siempre me fastidia un poco, con los libros, que enseguida se eche mano de las grandes palabras. El odio a los libros, el amor a los libros, el furor de leer… A fe mía, cuando pienso en los libros no veo una hoguera, veo a un muchacho sentado al fondo de un jardín con un libro sobre las rodillas.
Michel Crépu
Lo que me gusta de estos dos ensayos, especialmente del segundo, a diferencia de muchos libros que hablan sobre libros, éste no lo pone en un pedestal inalcanzable, ensalzarlo, hablar de su magnificencia
Un libro chiquito al que los casados con las extensiones y formatos difícilmente podrán llamar libro; sin embargo, lo que se dice en él sobre el libro, el lector y el acto de leer no es menor.

Pues bien, ya está puesta sobre la mesa mi recomendación lectora para celebrar el Día Internacional del Libro 2017.
Ficha:
Título: El silencio de los libros: seguido de Ese vicio todavía impune.
Autor: George Steiner, Michel Crépu
Traducido por: María Condor
Pie de Imprenta: Madrid: Siruela, 2006.
Colección: Biblioteca de Ensayo / Serie menor 50
FuenteV.Juárez. (23 de abril de 2017). Feliz Día Internacional del Libro 2017: ¡a leer!.  Uvejota: Blog de Bibliotecas.

viernes, 24 de marzo de 2017

Posted: 23 Mar 2017 08:54 PM PDT
Fuente: Uvejota: Blog de Bibliotecas
el libro que representa
Si la pregunta ¿cuál libro ha marcado tu vida? nos pone a muchos en jaque (especialmente, aunque por razones no precisamente de lector, a cierto presidente tristemente célebre por no hilar tres libros que marcaron su vida), la pregunta sobre el libro que representa a tu país es quizá más difícil de responder, pues en ella intervienen gustos personales que, al igual que las listas literarias tipo “Los X libros que no te debes perder“, siempre dejarán a muchos inconformes, yo incluida pues estas listas me resultan un tanto impositivas y además, ¿quién puede o no determinar lo que es lo mejor de lo mejor en materia de libros?
La disquisición anterior viene a colación porque me acabo de topar con Literature of the world, un mapa literario creado por Backforward24, usuario de Reddit, en el que un libro representa a cada uno de los países del mundo, sí, un solo libro para representar un país, ¡menuda tarea!
Como tantos otros listados en los que se pretende incluir lo mejor de lo mejor, estoy segura que este mapa dejará a muchos disgustados, como ya lo demuestran los hasta ahora más de 100 comentarios. Pero, acá entre nos, me gustó mucho la idea de representar al mundo de forma literaria.
Y comenzando con los acuerdos y desacuerdos personales: ¿qué libro representa a Estados Unidos? Matar a un ruiseñor de Harper Lee. Como no soy muy fan de este libro me hubiera gustado más ver En las montañas de la locura de Lovecraft, Ojos de fuego de King o El gato negro de Poesí, ya sé que el último es un cuento y que en realidad no muchos no se toman en serio el horror como parte de la literatura, pero ya les digo, no es sencillo dejar a todos conformes.

El libro que representa mejor a Latinoamérica

En lo personal, encuentro que México viene excelentemente representado, de hecho, cuando vi de qué iba el mapa, el libro que me vino inmediatamente a la mente fue Pedro Páramo de Rulfo. Y a pesar de que estoy segura que habrá quienes no estén muy de acuerdo, yo por lo pronto me alegro de esta elección en lugar de El laberinto de la soledad, pero bueno, ya sabemos que en realidad tampoco soy muy fan del Nobel mexicano.
¿Cuál es el libro que representa a Colombia? Desde luego,  100 años de Soledad de García Márquez; Argentina, Ficciones de Jorge Luis Borges; Chile, La casa de los espíritus; Uruguay, El futbol a sol y sombra de Galeano y a quien yo hubiera empatado con Andamios de Benedetti, desde luego un gusto muy, muy personal, porque seguramente hay quien diga que La tregua representa mejor a este autor y al país, en resumen, me gusta que esté Galeano tanto como me hubiera gustado encontrar a Benedetti.
Por cierto, que si les cuesta trabajo ver las portadas para cada país, en este link está la lista entera de títulos y si quieren ver el mapa en la resolución completa, lo pueden hacer en este otro link.
En fin, que este mapa literario me deja pensando, ¿cuál sería el libro infantil que mejor representa a cada país?
Y a ustedes, ¿les gustó el libro que representa a su país? y si no ¿cuál pondrían?
Los leo.
Visto en: The Independent.
Fuente: Uvejota: Blog de Bibliotecas

viernes, 10 de febrero de 2017


mis testigosSí, como bibliotecaria que soy, este post en defensa del derecho a subrayar los libros podrá parecer un tanto absurdo o contradictorio, incendiario quizá para los más puristas. Y es que imaginen qué sería de las bibliotecas si todos los usuarios hicieran efectivo este derecho, aunque en realidad, algunos ya lo hacen y esos usuarios merecen que les corten la cabeza. Está bien, me exasperé un poco, merecen al menos que les retiren su credencial de biblioteca, además de pagar el libro/s maltratado/s en cuestión.

¿Contradictorio este post siendo bibliotecaria?, ¿contradictorio pedir una sanción para los usuarios que subrayan los libros de la biblioteca, mientras que defiendo el derecho a subrayarlos? Seguramente sí, pero me atengo a lo que decía Whitman: “¿Me estoy contradiciendo? Muy bien, pues me contradigo (Soy grande, contengo multitudes)”. Así que, como se dice vulgarmente, “no confundamos la gimnasia con la magnesia”, una cosa son los libros de la biblioteca y otra son los libros de la biblioteca personal.

Los libros de la biblioteca son libros de y para la comunidad, son libros que nos pertenecen tanto como le pertenecen a cualquier otro usuario de esa comunidad y, dado que esos otros usuarios también van a utilizarlo, lo mejor es dejarlo en las mejores condiciones, son libros nuestros y del resto. Mientras que un libro de mi biblioteca personal, es una inversión para mi uso personal. Estamos hablando del lo público y lo privado.

Todo lo anterior y esta defensa vienen por la lectura del post Subrayar libros, un sacrilegio necesario, un artículo de Esteban Ordoñez a propósito de la entrevista concedida por George Steiner para el diario El País en el que a la pregunta qué es ser judío, responde: “Un judío es un hombre que, cuando lee un libro, lo hace con un lápiz en la mano porque está seguro de que puede escribir otro mejor”.
Ordoñez realiza toda una disquisición por demás interesante (y que es también un poco defensa) que va de los defensores a los detractores de este ¿sublime, deleznable? acto. Los primeros, desde luego, lo defienden, mientras que los segundos lo ven como un sacrilegio.
Dice la RAE que sacrilegio es “Lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados.” Y aquí es donde yo me pregunto, ¿es un sacrilegio subrayar los libros?, ¿los estamos profanando? Y más importante quizá, ¿los libros son sagrados?

Si hay algo que me aleja más de los discursos oficialistas y buenoides sobre el libro es precisamente ese que los ve como sagrados, que se ufana de su olor, visión que además sigue teniendo al libro como un objeto al que pone en un pedestal inalcanzable, cuando en realidad va mucho más allá de eso. Quizá me equivoque pero me atrevo a afirmar que esta aura de sagrado es lo que precisamente ha alejado a muchos lectores en potencia de los libros y la lectura.
Por el contrario, siempre he creído que a los libros hay que poseerlos, hay que hacerlos nuestros y para ello me queda claro que no a todos los lectores les basta simplemente con leerlos y guardarlos muy organizados en la biblioteca personal. Algunos necesitan estrujarlos, subrayarlos, anotarlos, abrazarlos, abandonarlos por un tiempo y después volver a ellos, etc., y esto no necesariamente significa maltratarlos, aunque en el proceso muchos irremediablemente terminen maltratados.

Además, subrayar y anotar libros habla mucho del libro, de la lectura que se hizo de él y, desde luego, de su dueño. No es gratuito que los llamados testigos que quedan en los libros de muchas bibliotecas de personajes ilustres sean tan importantes para los biógrafos o historiadores. Desde luego no todos vamos a ser personajes ilustres, pero a veces pienso que un libro habla más allá de sus páginas, que habla a través del lector y lo que éste plasmó en sus hojas.
Decía Apuleyo en su Metamorphoseon o El asno de oro:
Lector intende: laetaberis. (Lector atiende, te regocijarás).
Esto debería ser lo que importe al lector sobre sus libros (subrayados o no). Por ello este post de defensa del derecho a subrayar y también de no hacerlo, el que quiera mantener a sus libros en el mejor de los estados, como si de una colección de museo se tratara, adelante. Pero el que, mientras lee, siente el deseo imperioso de subrayar eso que tanto le gustó o hacerle una observación al autor, no sienta vergüenza, no deje que estos prejuicios sobre el libro sagrado lo repriman; anote su libro, subráyelo, ya el tiempo decidirá si cuando regrese a él, valía la pena todo eso que le hizo, la forma en que se apropió de él, porque eso también habla de usted como lector y como persona.

FUENTE:  Juárez, V. (8 de febrero de 2017). En defensa del derecho a subrayar los libros. [Mensaje en un blog]. Recuperado de  http://uvejota.com/articles/4217/defensa-del-derecho-subrayar-los-libros/

jueves, 5 de mayo de 2016

“En Letra Pequeña”



La Escritura cuenta la Infancia
Leer lo que los grandes escribimos de los chicos. Leer lo que los grandes escribimos para los chicos.
¿La infancia es la invención del adulto?

3 encuentros:     Viernes 6, Viernes 13, Viernes 20 de mayo                      
19.30 hs.
Coordina: Mariana Bergandi



Costo total del taller: $ 150.- Incluye material y coffee-break

en hermano William

Tienda de Libros y Espacio Cultural
Avda. La Plata 3875 , Santos Lugares Tel: 5293 3658

miércoles, 27 de enero de 2016

Tú eres tu propia biblioteca
Posted: 25 Jan 2016 09:51 PM PST
Fuente: Uvejota: Blog de Bibliotecas
biblioteca vasconcelos
–Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado  –dice cuando el teléfono deja de sonar–. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca.
– Haruki Murakami, Kafka en la orilla.
Un libro harto recomendable que habla de bibliotecas (las propias y las ajenas, las internas y a las que asistimos tradicionalmente), coincidencias, sueños, pasado y presente, búsqueda, todo aderezado siempre con libros y música.
Fuente: Uvejota: Blog de Bibliotecas

lunes, 9 de noviembre de 2015

9 sitios web para descargar libros gratis

Como gran lectora y apasionada de los libros, siempre estoy buscando por Internet lugares donde encontrar libros para poder descargarme a mi ebook de forma gratuita pero que también sea legal. Por eso, he recopilado para ti esta lista de sitios web donde podemos tener acceso a un montón de libros y sin pagar nada por ello.
libro
  • Open Libra: Se trata de una biblioteca digital libre que reúne todo tipo de libros y revistas desde filosofía a Internet, pasando por cine, música o deportes. En formato PDF y en castellano.
  • Libroteca: Está especializada en literatura clásica universal, tanto poesía como novela y en castellano aunque recoge algunos ensayos, artículos y documentos. En formato PDF y Epub y en castellano.
  • Free Ebooks:  Tiene libros de ficción (también novela juvenil) así como especializados en diversas temáticas (autoayuda, arte, música, teatro). La única pega es que sólo te puedes descargar cinco libros al mes de forma gratuita. En formato PDF y en castellano, catalán e inglés.
  • Proyecto Guttemberg: Es una de las webs más conocidas y visitadas para descargar libros clásicos ya que cuenta con más de 40.000 títulos de libros de dominio público y en muchos idiomas cono castellano, inglés, francés etc. y además en un montón de formatos (Epub, PDF, HTML…)
  • Ganso y Pulpo: Editorial online independiente sin ánimo de lucro que se ha propuesto reeditar libros y textos que son de difícil acceso para el lector por estar descatalogados  y que están libres de derechos de autor. Todas las obras están en castellano y en formato Epub.
  • Bubok: Aunque se trata de una editorial online que vende libros, puedes obtener muchos títulos en formato PDF y de forma gratuita.
  • WikisourceSe trata de una biblioteca virtual de la familia de Wikipedia con libros libres de derechos de autor en todos los idiomas posibles y descargables en formato PDF.
  • Biblioteca Cervantes: Tiene libros y ensayos en castellano y en gallego y descargables en formato PDF.
  • FeedBooks: Para mi, una de las mejores webs para descargar libros. Contiene muchísimas obras clasificadas por categoría (juvenil, acción, histórica) y en varios idiomas. Todos los libros están en formato Epub.
Espero que esta recopilación te resulte interesante. Todos los enlaces que he puesto contienen libros en castellano, pero existen numerosas webs legales y gratuitos con libros en inglés u otros idiomas que también pueden resultarte interesantes.

FUENTE: Elena. (23 de marzo de 2014). 9 sitios web para descargar libros gratis. [Mensaje en un blog]. Recuperado de http://www.ahorradoras.com/2014/03/10-sitios-web-para-descargar-libros-gratis/

domingo, 5 de julio de 2015

   

Saltillo, Coah.- Hoy quiero contarles de un libro que nos hace pensar sobre varias cosas… ¿Para qué nos tuvieron nuestros padres? ¿Qué hacemos de utilidad? ¿Qué somos exactamente? Difíciles preguntas, ¿no? Pues veamos si esto las puede contestar, ¿eh?

‘¿Para qué Sirve un Niño?’

(Fondo de Cultura Económica)
Autor:
Colas Gutman / Ilustración: Delphine Perret



¿Alguna vez se han sentido incómodos de estar de vacaciones en otro lugar? A mí a veces me pasa, quiero nada más recostarme y no moverme hasta que tenga que ir a la escuela o algo por el estilo. Pero si salimos de vacaciones es más que probable que en un punto tengamos que salir aunque sea un pequeño rato. No sé ustedes, pero eso a mí me da muchísima flojera… Bueno, si les ha pasado tal vez se identifiquen con nuestro protagonista que es un pequeño niño, Leonardo, quien vive en la ciudad y no encuentra mucho interés en visitar el campo.

A diferencia de él, sus papás parecen amar la vida tranquila y natural alejada del caos que hay en la ciudad (aunque debo admitir que yo adoro la vida campestre…

Al aire libre, con la humedad y el olor a tierra en mi cara… ¿Ustedes no? Pero no me agrada mucho tener que separarme de mis adoradas consolas o mí preciado internet).

En una de las caminatas que los tres emprenden para admirar los árboles y el silencio (aunque al protagonista no le haga demasiado gracia), Leonardo, el pequeño niño, encuentra a unos animales que le sorprenden con la pregunta: ¿para qué sirves? En esa situación yo probablemente me hubiera quedado con cara de sorpresa. Aunque es una pregunta que uno ni siquiera piensa…

¿Para qué sirvo?... Es extraño, supongo que todos los animales creen que deben de tener un uso específico para ser útiles, pero nosotros no… Somos libres de hacer lo que queramos.

Preguntas para pensar
Los animales comienzan a explicarle a Leo que ellos sí sirven para algo: para dar alimento, lana, etcétera (pshhh… ¡Presumidos!).

Entonces… ¿para qué sirve un niño? ¿Para qué sirve Leonardo?

Leonardo es un niño muy… ¿mimado? O más bien podría ser “urbano” porque se nota bastante que odia el campo. Él cree que es lo más aburrido del mundo, no entiende por qué a sus padres les gusta tanto caminar por senderos (según él, caminos con piedritas que se te meten en los zapatos y con espinas e insectos que pican).

No sé, tal vez sí se merecía una lección…

¿Esa pregunta no les hace pensar en mil cosas? Yo no puedo obtener una respuesta que me plazca… ¿Sirvo para estudiar? ¿Para amar?... ¿O no sirvo para nada?

Un niño no sirve para dar leche como una vaca, ni para poner huevos como una gallina, ni da lana como el borrego.

No somos prácticos… Entonces, ¿para qué sirve un niño? Si quieren tener algunas pistas para responder esta pregunta, pues lean el libro.




FUENTE: Márquez Estrada, Allegra (05/0/2015). Del librero de Allegra: ¿Para qué somos…? [Mensaje en un blog]. Recuperado de http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/del-librero-de-allegra-para-que-somos-1436066484





domingo, 28 de junio de 2015

¡A los libros! Comentario de Daniel Heredia.



Diez libros sobre libros VI: lecturas inevitables si usted es bibliófilo, bibliómano, bibliópata y/o un enfermo del libro


Los bibliófilos (1879), de José Jiménez Aranda


Una lectora de ¡A los libros! escribió un comentario hace algún tiempo preguntándome cuál era el número exacto de libros sobre libros que tenía en mi biblioteca. Curiosamente no los había contado hasta ahora, a pesar de que este tipo de volúmenes, como bien conocen los habituales, son una parte básica de mis intereses y de mi vida. Siento inclinación hacia ellos, los busco, los manejo, hallo solaz en su lectura, compañía, distracción. Bienestar. Esto último le costará mucho entenderlo a ese amplio sector de la población que siente un desinterés generalizado no ya hacia la gran literatura sino hacia la simple letra impresa.
Bueno, me puse a contar con diligencia –tardé más tiempo de lo previsto– y salió una cifra redonda: 750 libros sobre libros, entre narrativa y ensayo, modernos en su mayoría, con un centenar de viejos y unos cuantos antiguos. No sé si son muchos o pocos, aunque tengo la sensación de que mi colección no ha hecho más que comenzar. De inmediato pensé tanto en los tomos que alguna vez había leído como en los que aún no he leído y que a uno le gustaría leer. O en los que todavía no tengo físicamente pero ya forman parte de mi biblioteca invisible. Porque la búsqueda de libros descatalogados, agotados, difíciles de encontrar, es otra de mis pasiones. Y antes o después caerán en mis redes.
Entre la narrativa básica de libros sobre libros se encuentran títulos como Auto de fe, de Elias Canetti; El bibliómano, de Charles Nodier; Fahrenheit 451, de Ray Bradbury; El Club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte; El nombre de la rosa, de Umberto Eco; 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff; El librero asesino de Barcelona, de Ramón Miquel y Planas; La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, o Mendel el de los libros, de Stefan Zweig, por citar algunos fáciles de encontrar en las librerías. Pero también rarezas de localización dificultosa en su mayor parte como El purgatorio del bibliófilo, de Ramón Miquel y Planas; El matrimonio Glass actúa, de Marco Page; Maculaturalia. Una asamblea de libros, de J. R. Haarhaus; La muerte de un librero, de André Caroff; Espejo de bibliófilos, de Alfred Bonnardot, o El corrector de pruebas, de José Mª Camps. De los ensayos escribiremos en una futura ocasión.
A través de este tipo de obras se deslizan vivencias librescas ajenas en apariencia a nuestra realidad que nos hacen crecer como personas. Así ocurre con los buenos libros: que sólo después de haber disfrutado mucho con ellos nos damos cuenta que están hablando de otra cosa. Están hablando de nuestra vida. Después de todo, qué somos, sino una combinación, distinta y única, de experiencias, de lecturas, de imaginaciones.
Esta sexta entrega que ve la luz también habla de nosotros. Son además novelas, ensayos, memorias, entrevistas, álbumes de viñetas, que podemos localizar sin problemas en una buena librería. Búsquenlos, cómprenlos y léanlos. Y si, por cierto, quieren hacerme feliz, regálenme libros sobre libros, los más raros posibles. Para seguir sumando. Apelo a su generosidad.



Leer para contarloLeer para contarlo, de José Luis Melero. Guardo con aprecio de coleccionista enfermizo la fantástica Memorias de un bibliófilo aragonés, como rezaba el subtítulo, publicada originariamente en la Biblioteca Aragonesa de Cultura (2003) e inencontrable en estos momentos. Que vuelva a reeditarse corregida y aumentada estas reflexiones, vivencias, anécdotas, de un buscador de libros sobre el universo de las librerías de viejo y sobre muchos bibliófilos es una de las mejores noticias de 2015, una de esas que debería aparecer entre las mejores del año. Un hito más que un libro. Una obra de referencia. Una joya. (Xordica, 19,95 €)
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El bibliotafo
El bibliótafo. Un coleccionista de libros, de Leon H. Vincent, con traducción de Ángeles de los Santos. El sepulturero de libros es un tipo especial de coleccionista compulsivo que acapara ingentes cantidades sólo por el placer de poseerlos, encerrándolos en su biblioteca y ocultándolos bajo llave si hace falta. Esta nouvelle estadounidense de 1898 e inédita hasta ahora en español trata de un cazador de libros obseso y con gran sentido del humor que cuenta sus divertidas aventuras para conseguir un ejemplar deseado. Un libro sublime que devoré preguntándome cómo demonios no lo habían publicado antes en España. (Periférica, 14,75 €)



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Cosas raras que se oyen en las librerías, de Jen Campbell, con traducción de Bernard Domínguez Reyes. Una colección de anécdotas extrañas y divertidas que oye un librero mientras trabaja. Porque muchas veces una librería no resulta interesante únicamente por los volúmenes de sus estanterías, sino también por los personajes que la frecuentan. Mención especial merece el añadido final sobre anécdotas de librerías españolas. Ideal para releerlo, abriéndolo al azar por cualquier página. Un manual de disparates que le hará esbozar muchas sonrisas y que difícilmente nos habrá de sumir en la indiferencia. ¡Qué peculiares somos los seres humanos! (Malpaso, 14 €)




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El libro y la edicionEl libro y la edición. De las tablillas sumerias a la tableta electrónica, de Lluís Borràs Perellò. La tantas veces anunciada reconversión digital está dando pasos de gigante en el último lustro, por lo que el libro atraviesa un momento trascendental. Es necesario un trabajo como éste que profundiza en dos grandes temas: uno, la historia de la comunicación humana, de la escritura y del libro; y dos, el quehacer literario, cómo son y cómo se hacen los libros. Un ensayo fascinante en una época en la que más que nunca el mundo parece necesitado de volver a la historia para medir los pasos del futuro. (Trea, 45 €
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Los libros en The New Yorker


Los libros en The New Yorker. Selección y traducción de Miguel Aguayo. Una recopilación de 182 viñetas de entre las miles que el prestigioso magacín ha publicado en relación con el mundo del libro desde su fundación por Harold Ross hace noventa años, agrupados en cuatro capítulos: escritores, editores, lectores y libreros. Entre los ilustradores que las firman se encuentran algunos de los más populares de los que han firmado las viñetas, como Charles Barsotti, George Booth, Tom Cheney, Leo Cullum o Richard Decker. Una fiesta para los ojos y muchos motivos para la diversión. (Libros del Asteroide, 15,95 €)
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La Historia de la Escritura

Historia de la Escritura, de Ewan Clayton, con traducción de María Condor. Este calígrafo británico recoge en este excelente trabajo un relato del ser humano y la cultura contado a través de las letras, los jeroglíficos, las plumas, los pergaminos, las máquinas de escribir y los procesadores de texto. Cada página de este ensayo es una invitación a estimular la inteligencia porque uno podría estar subrayando de forma indefinida historias desconocidas, frases portentosas y juicios luminosos, pues tras cada párrafo se esconde la honda capacidad lectora del que informa porque sabe. Nunca le agradeceremos bastante su dedicación. (Siruela, 30 €)
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Por_el_gusto_de_leer

Por el gusto de leer. Beatriz de Moura, editora por vocación, de Juan Cruz Ruiz. Esta larga entrevista de casi 300 páginas sobre la experiencia profesional de Beatriz de Moura, fundadora y editora de Tusquets Editores, y la historia literaria del último medio siglo es tan rica en su contenido que a todo lector atento y sensible le resultará inagotable. Este libro de conversaciones escudriña el catálogo de Tusquets, porque una editorial es lo que figura en su catálogo, que a su vez se construye por el gusto personal del editor. Esta mujer envenenada de literatura ha hecho por los letraheridos más de lo que ella cree. (Tusquets, 17 €)
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Memorias de un librero

Memorias de un librero, escritas por Héctor Yánover. Reedición de este clásico publicado en 1994 por Anaya & Mario Muchnik y que era difícil de encontrar. En este libro del más famoso librero de Buenos Aires, que regentó la mítica Librería Norte, encontramos la alma mater de lo que consiste ser un buen librero. Porque ser librero, además de una profesión seria, es una gran pasión. Su lectura me ha proporcionado una felicidad rayana en el éxtasis. Lo recomiendo como una lección magistral sobre este oficio necesario en estos tiempos donde el mercado devora a sus hijos sin contemplaciones goyescas. (Trama, 22 €)
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BibliomaniaBibliomanía y otras obras de juventud, de Gustave Flaubert, con traducción de Ana Isabel Fdez. Rubio e ilustraciones de Sara Huete. Este libro contiene cuatro novelas cortas del autor de Madame Bovary escritas cuando tenía entre 15 y 16 años. La que nos interesa es Bibliomanía, la historia truculenta de un librero de Barcelona que, obsesionado por los libros, no duda en llegar hasta el crimen para conseguirlos. Como dijo Henry Miller: “Jamás pensé que se podía ser a la vez popular y tan bueno”. Y claro que es posible, por lo menos Flaubert lo es. Créanme, a todas luces un gozo literario. (El Desvelo, 16 €)
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A los libros Daniel Heredia¡A los libros! 25 entrevistas a profesionales del sector del libro, de Daniel Heredia. Casi ruboriza hablar de un libro escrito por uno mismo, pero es preciso incluirlo en esta selección porque lo considero un manual imprescindible para desentrañar las claves del mundo editorial en España al ser los propios editores, agentes literarios, libreros, escritores y hasta encuadernadores artísticos quienes nos explican en profundidad cómo funciona esta industria cultural. Y al que deberán acudir quienes estén interesados en el tema. Muchas reflexiones de estos profesionales son fogonazos directos al cerebro. (La Isla de Siltolá, 24 €)


FUENTE:  Heredia, D. (22 de mayo 2015). Diez libros sobre libros VI: lecturas inevitables si usted es bibliófilo, bibliómano, bibliópata y/o un enfermo del libro.[Mensaje en un blog]. Recuperado  de




 

lunes, 8 de junio de 2015



Libros marcados, la otra literatura


Por   | LA NACION
Cuando era adolescente husmeaba en librerías de viejo en busca de ejemplares que tuvieran dedicatorias personales y anotaciones en los márgenes. Eran piezas extrañas, porque rara vez nos desprendemos de un libro que nos ha sido dedicado con afecto o aun de otros en cuyos bordes dejamos nuestras impresiones. En esas líneas escritas a mano alzada, muchas veces con letra inverosímil, yo encontraba la semilla de historias imaginarias que alimentaban mi curiosidad juvenil. A veces se trataba apenas de un nombre o de una fecha que servían como marca de propiedad; otras, las anotaciones junto al texto (discretas en algún caso, pero abundantísimas en otros al punto de conformar casi un libro aparte) daban pistas acerca del modo en que ese ejemplar había sido leído. Esas notas al pie y entrelíneas suelen dar testomonio de una mirada del mundo. De vez en cuando develan un carácter un tanto obsesivo, como el de aquel lector que en una página de la Historia de Mayta de Mario Vargas Llosa estampó la siguiente leyenda: "Empecé a leer a las 23.50".
La marginalia -el término refiere a lo que se escribe en los márgenes y le ha sido atribuido al poeta Samuel Coleridge- es un hábito milenario. Heather Jackson, profesora de literatura en la Universidad de Toronto, publicó en 2002 su ensayo Marginalia: Readers Writing in Books, con el que delineó una genealogía que va de De Quincey a Graham Greene. Al detenerse en Coleridge, recuerda que algunos de sus amigos solían pedirle al romántico inglés que les marcara los libros que iban a leer, creyendo que en esa señalización encontrarían el atajo para llegar a verdades que de otro modo les serían vedadas. La historia fue reconstruida por el colega Lucas Mertehikian en un texto en el que, además, recuerda que en la bibilioteca de la Universidad de Cambridge hay una advertencia para quienes piden libros prestados. El capítulo se titula Marginalia y otros crímenes.
Yo mismo sostuve esa costumbre durante algunos años: estampaba mi nombre en las primeras páginas como un modo de apropiarme de ese ejemplar para siempre, y dejaba comentarios en los bordes superiores de muchas páginas. Suelo releer esas anotaciones como un modo de recordar mis observaciones sobre determinada historia y revisar así mi propia biografía, y más de una vez me avergüenzo con nostalgia de las ingenuidades y errores en los que incurrí.
Pensé en esta vieja costumbre una de estas tardes cuando una amiga recién separada me comentó que había asistido en el Malba al ciclo "Libro marcado", en el que distintos escritores develan los enigmas de sus libros marcados. Me contó esa tarde, todavía conmovida, el uso que ella misma hizo de la marginalia la víspera de la mañana en que puso fin a una relación matrimonial de veinte años. Una noche, cuando ya los desencuentros no tenían vuelta atrás, se despertó de madrugada, bajó al living de su casa en puntas de pie, buscó una lapicera y, en la somnolencia de ese abrupto insomnio, acometió la tarea de firmar aquellos libros que deseaba retener como si fuesen propios. Puso su nombre en unos cien ejemplares esenciales, modificando ligeramente el trazo de su escritura y estableciendo al azar fechas apócrifas de las últimas dos décadas. Confió en que su marido, menos atento que ella a los detalles de la vasta biblioteca matrimonial, no recordaría el origen de cada volumen. Esa colección personal fraguada en la penumbra de esa remota madrugada está hoy en su casa de soltera. Recuerdo también el día en que una compañera de trabajo tenía sobre su escritorio un ejemplar de París no se acaba nunca, la estupenda novela de Enrique Vila-Matas, en cuyos márgenes había anotaciones hechas con dos escrituras distintas: tanto ella como su marido habían dejado sus impresiones en distintos pasajes de ese texto que leyeron casi al unísono.
Hace muchos años, durante la separación de mi primera mujer, una tarde nos sentamos frente a libros (convenientemente anotados) y discos para dividir las aguas. Durante varias horas intentamos convencernos el uno al otro de que algunas de las joyas que guardábamos con celo (discos de Caetano Veloso, libros de Sartre y Camus) debían quedar en manos del otro, aun cuando sabíamos que la pieza que estábamos cediendo nos pertenecía. Lloramos como niños frente a la biblioteca blanquísima que ocupaba una pared entera del departamento de Belgrano. Esa escena selló amorosamente la relación. Aun hoy, cuando recorro los anaqueles con libros y discos en la casa que comparto con la mujer de la que estoy enamorado, cada tanto el recuerdo de aquella despedida reaparece en una melodía de Caetano. El tiempo no ha derrotado esas complicidades..